Siempre los testimonios que presentamos en nuestros EREV anteriores eran a cara tapada. Este año algo cambio, presentamos testimonios a cara descubierta, historias reales en primera persona. Los quiero hacer parte de lo complejo que fue esta decisión: Como principio, las asistentes sociales nos negamos a esta posibilidad. Sentimos que poníamos en riesgo uno de nuestros pilares fundamentales: nuestra capacidad de mantener la reserva y la privacidad de las personas que atendemos y ayudamos. Una tarea nada fácil en nuestra pequeña y cohesionada comunidad. Debatimos mucho sobre el tema y si bien teníamos claro que un testimonio con corazón y cara generaba mucho más empatía y transmitía con profundidad nuestra labor, temíamos dañar a nuestros beneficiarios.
La respuesta y la claridad sobre lo que debíamos hacer llegó sola y justamente fueron nuestros hermanos apoyados los que nos dieron la luz respecto al problema ético que estábamos enfrentando: un mes antes de la Erev una y otra vez recibimos innumerables ofertas de nuestros beneficiarios expresando sus deseos de ayudar y apoyar esta obra de todos, ofreciendo ellos dar sus testimonios y contar sus historias agradecidos del apoyo recibido, deseosos de aportar su grano de arena para el beneficio de los que vendrán.
Hoy, feliz con los resultados y feliz de ver lo íntegros que se sienten los que dieron su testimonio, creo que esto tiene su base en nuestras fuentes y en lo que se llama "el pan de la vergüenza": los seres humanos para sobrevivir necesitamos "recibir" y llenar nuestra vasija pero para vivir y sentirnos realizados y felices, necesitamos "dar". Luego de que logramos resolver medianamente nuestras necesidades básicas y de sobrevivencia, aparecen nuestras necesidades de autorrealización y darle un significado valórico a nuestras vidas.Esa ha sido una más de las grandezas de Reshet : muchos de los que reciben ayuda de Reshet, se hacen también voluntarios de Reshet y como una gran cadena somos todos eslabones en los que por un lado nos toman de la mano y por el otro tomamos una mano.
La respuesta y la claridad sobre lo que debíamos hacer llegó sola y justamente fueron nuestros hermanos apoyados los que nos dieron la luz respecto al problema ético que estábamos enfrentando: un mes antes de la Erev una y otra vez recibimos innumerables ofertas de nuestros beneficiarios expresando sus deseos de ayudar y apoyar esta obra de todos, ofreciendo ellos dar sus testimonios y contar sus historias agradecidos del apoyo recibido, deseosos de aportar su grano de arena para el beneficio de los que vendrán.
Hoy, feliz con los resultados y feliz de ver lo íntegros que se sienten los que dieron su testimonio, creo que esto tiene su base en nuestras fuentes y en lo que se llama "el pan de la vergüenza": los seres humanos para sobrevivir necesitamos "recibir" y llenar nuestra vasija pero para vivir y sentirnos realizados y felices, necesitamos "dar". Luego de que logramos resolver medianamente nuestras necesidades básicas y de sobrevivencia, aparecen nuestras necesidades de autorrealización y darle un significado valórico a nuestras vidas.Esa ha sido una más de las grandezas de Reshet : muchos de los que reciben ayuda de Reshet, se hacen también voluntarios de Reshet y como una gran cadena somos todos eslabones en los que por un lado nos toman de la mano y por el otro tomamos una mano.
Katia Chechelnitzky
Asistente Social Reshet
Asistente Social Reshet